jueves, 19 de septiembre de 2013

Crònica extraescolar

UN ENAMORADO DE DIOS.

El miércoles 17 de abril, aproximadamente a las cuatro y media de la tarde  caminé rápidamente hacia la casa de Doña Claudia que me esperaba. La casa  está ubicada  a dos cuadras de  “Suramericana”, la estación del metro. Al llegar allí, el portero del edificio me hizo pasar, luego de identificarme con mi nombre, y como estudiante de la Fundación Universitaria “LUIS AMIGÓ”.
Subí por las escalas del bloque tres, hasta el apartamento 303 y me abrió la puerta doña Claudia Botero Jaramillo, quien me recibió con un “hola” efusivo y  un beso en la mejilla acompañado de una hermosa sonrisa . Ella es una mujer  de estatura media y un poco robusta,  tiene una piel cuidada y suave, cabello oscuro corto a nivel de los hombros unos ojos  negros.
Doña Claudia tiene una casa grande y muy organizada. Ella me invitó a pasar a la sala, para que me sentara en uno de los muebles color beige. Había una silla mecedora al lado de uno de los muebles, en el centro había una mesita que estaba adornada con diferentes portarretratos de gran parte de su familia, y otras dos mesas esquineras; una de ellas tenía encima una  porcelana sencilla, otra tenía una porcelana de tres mujeres con caras parecidas a los rostros de los ángeles. Me regaló dulce de coco que es muy conocido en Buenaventura como dulce afrodisiaco, luego nos sentamos frente a frente y ella empezó a recordar la experiencia que había pasado con su hermano Hernando Botero.
Me comentó sobre el día que fue a visitar a su hermano Hernando a la ciudad de Pereira. Cuenta Doña Claudia que él estaba supremamente mal, ella ese día se quedó asombrada porque siempre lo había visto “fortachonsito y gordito”, es decir,  lo veía de buena salud Ella dijo:  
-       “Esta vez encontré a mi hermano totalmente calvo, él estaba en los huesitos y  tenía un color amarillo. - Yo disimule bastante.
-       “En ese momento lo tenía a cargo mi hermana, pero mi hermana tiene ideas vegetarianas y mucho de la nueva era e se tipo de cosas. Mi Hermana le había quitado todas las frutas, todos los azucares”.- Agregó.
Doña Claudia dice que vio un alto nivel de desnutrición en su hermano. Ella recuerda que precisamente en esos días su hermana Margarita,, se iba para Estados Unidos. Dice Doña Claudia que decidió ir por Don Hernando y su hermana para trasladarlos a Medellín, ella despidió  a  Margarita a los dos días de  estar  en la ciudad de la Eterna Primavera e instaló a su hermano Hernando en su hogar.  Cuando su hermana se fue, ella le dijo a don Hernando:
-  “Camine pues, hermanito”.-  Se fueron para  el mercado, compraron pescado y todo lo que Margarita le había quitado y no había podido comer.  Ella me contó:
-  “Yo le hacia todos los días caldo de pescado dos veces al día, en la mañana y en la noche. Mi hermano empezó a recuperarse, empezamos a ir a la iglesia, al templo de Belén que está muy cerca. Recuerdo que un día cuando llegamos todos los de la iglesia, tenían los ojos puestos en mi hermano, todos pensaban: “Este tiene sida o un cáncer”, la presencia de mi hermano era intimidante y asía expresar: ¡huy, no me le acerco como mucho!.
Doña Claudia recuerda ese día con exactitud ella estuvo con su hermano y otras personas en el templo  y  decidieron orar en la reunión “Ride” por la salud y por el  tumor que padecía. Ella contó:
-       “Mi hermano dijo que no sabe porque en esa reunión él tenía los ojos cerrados, pero en un momento dado el sintió un calor que se le fue metiendo por la coronilla de la cabeza, le recorrió todo su cuerpo y sus pelitos se empezaron a parar”.


Mientras Doñas Claudia seguía  hablándome, salieron de uno de los cuartos Doña  Idilia Jaramillo, su Madre que se sentó en la silla mecedora y además. Daniel  Botero, su hijo y su novia Karen Muñoz, quienes tomaron asiento y se  interesaron por lo que decía la hermana de don Hernando.
Ella recuerda que en septiembre del 2009 cuando vivía con Hernando, él estaba muy reacio para internarse a una clínica, él tenía miedo. De hecho en Pereira no quiso, pero aquí en Medellín, Doña Claudia quería ayudarlo y le dijo:
 - “Bueno, hermano usted hágame un favor, usted quiere que yo lo cuide, primero vamos a ir a una clínica, vamos a dejar que esto lo tomen los médicos, los especialistas, vamos a ver qué pasa, a ver si lo internan.
Siguió contando, que se metió con él a urgencias  y de hecho lo vieron tan mal. Que él estaba bajo de azucares, de proteínas y tenía desnutrición severa; mejor dicho todos los niveles estaban por el piso, entonces el comenzó a contar su historia a los médicos. A él lo habían operado del páncreas por algo que tenia ahí y sufrió mucho; llego a estar al borde de la muerte en esa época”.

Durante la noche del martes 17 de abril de 2013, aproximadamente a las nueve y cuarto de la noche, don Hernando, asesor comercial de 58 años de edad y hermano de Doña Claudia, en  horas extra de trabajo vino a ofrecer el servicio de Telefonía Claro a  un nuevo vecino que es amigo de Eliana, mi hermana. Después de haberle ofrecido el servicio al del Apto 402, don Hernando entro a mi apartamento, se sentó en el comedor de dos puestos y con una  mirada  inquieta  que paseaba de un lado a otro, lo que reflejaba timidez,  al igual que su voz suave y pausada, empezó a contarme que había sido operado hace 18 años de un quiste en el páncreas, pero siguió con la enfermedad de pancreatitis crónica y con una dieta que le dio la nutricionista. Se estabilizo y siguió con su vida diaria trabajando en el trapiche de panela, en la finca que le manejaba a doña Claudia. Él me dijo:
- “En el 2009 me volví a enfermar y perdí mucho peso, sufrí de tiercol, laceraciones en la piel. Llegue a bajar hasta 45 kilos. Como vivía en una finca me traslade a Pereira, donde Margarita que me cuido un tiempo, pero ninguno de los tratamientos me servía, porque con lo que mostraba la ecografía, los médicos no sabían que tenía”.
Se acuerda y sigue contando que en septiembre del 2009 fue internado en la Clínica CES de Medellín con la ayuda de su hermana Claudia, porque cuando se había venido de Pereira a vivir  con ella en Medellín, había bajado cinco kilos más. Los especialistas y los médicos  lo analizaron, en ese entonces, una médica le ordenó hacer un tac y descubrió que Hernando seguía con pancreatitis crónica y que su páncreas no producía las enzimas necesarias para nutrirse adecuadamente. La desnutrición le estaba provocando más laceraciones.
Me contó que decidió tomarse la pancreatina que le habían mandado  y con eso se estableció porque subió a 57 kilos. A finales de septiembre asistía con su hermana Claudia al Templo de Belén, porque ella es cristiana. El doctor los siguió tratando con citas de control hasta el mes de diciembre del 2010. Se hizo los exámenes  de control el 27 de diciembre y se los entregaron. Een el antígeno del tubo digestivo apareció que tenía 103 puntos y lo normal es 60 y comenzó a asustarse. El 30 de diciembre del mismo año  asistió al hospital Pablo Tobón Uribe a la cita de control con el especialista. El médico sospecho de algo le mando nuevamente un tac para que se lo realizará lo más pronto posible. El  pidió la cita y el 27 de enero del 2011 le entregaron el resultado del tac donde  salió que tenía un tumor en su páncreas de 21 milímetros por 21 milímetros.
-       Él dijo “ yo empecé a temer a algo grabe”.
Cuenta que su hermana Doña Claudia  se acuerda bien de la droga y vitaminas que le mandaron los médicos, y el especialista que le diagnostico el tumor, que ella siguió alimentándolo muy bien, principalmente con pescado, y que también le hacía curaciones en todo su cuerpo, incluyendo sus genitales porque él estaba lleno de llagas, Después se empezó a ver su recuperación con los medicamentos que le ayudaron a desaparecerlas.
Don Hernando  narra  que  el 30 de enero del 2011 hubo la reunión de “EL Redi” en el templo de belén, donde asisten los pastores, los misioneros y los líderes y él me  dijo:
-        “Cuando estábamos en “El Ride” el pastor Isaic nos daba  instrucciones  y nos dijo que le pidiéramos a Dios que nos llenara con su gran Amor, yo comencé a orar  y a pedirle a nuestro señor Jesucristo que me llenará con su amor. Después el pastor Isaic nos dijo que los que no habíamos recibido el bautizo del espíritu santo, no teníamos el don de lenguas, que pasáramos al frente, la mayoría de los hermanos que estábamos ahí, pasamos al frente y yo continúe orando al señor Jesucristo para que me  llenara con su gran amor, me sanara  el tumor  que tenía en el páncreas, me bautizara con el nombre del espíritu santo. A los pocos minutos de estar orando yo comencé a sentir que las puntas de mis cabellos se movían  muy rápidamente, solo las puntas, yo asombrado  empecé a sentir y a pensar en lo que estaba sucediendo. Luego sentí una paz interior muy grande y por ultimo sentí un viento sobre mi rostro muy suave, muy tenue. La sensación  duro aproximadamente tres minutos  y luego termino. Yo sentí que el señor Jesús, el invisible me había sanado. Después todos regresamos a los lugares donde estábamos ubicados antes. Cuando se terminó la reunión le comento a su hermana Claudia lo que había pasado y ella se alegró mucho, pero que siguió meditando sobre lo sucedido.
Luego agrego :
-        “Yo me sentía francamente sano pero sabía que el último examen estaba en mi contra y no sabía qué hacer”.
Antes de la visita de Don Hernando a mi apartamento, conocí a Sandra Oquendo, es una mujer alta, rostro redondo, ojos cafés, con tiene personalidad arrolladora; además es una pastora del Templo de Belén, que está ubicado en la carrera 72 –número 28-75,a cuatro cuadras abajo del parque de Belén.
El domingo 14 de abril de 2013, a medio día, ella me comentó y se acuerda mucho que cuando don Hernando iba al Templo  en semana y los domingos, ella lo observaba,, su semblante era triste, demacrado, pero cuenta que él siempre asistía a las reuniones, con mucha fe y devoción.
Conocí también al Pastor Isaic que es un hombre alto, elegante, con voz imponente y mirada fija,  que  a la hora de dar la misa relaciona la Biblia con las exigencias y malas actuaciones de las personas.
El domingo que lo conocí el Pastor terminó su celebración con los hijos del Todo Poderoso, Dios nuestro señor; ese mismo domingo me permitió hablar sobre el asesor Comercial de Claro, que faltó al templo para estar cerca de Jesucristo  por inconvenientes laborales. Me dijo: “Don Hernando llego desahuciado, no solo tenía problemas de  salud, sino también otro tipo de problemas”. Recuerda desde que Don Hernando llego por primera vez con su hermana. Que el día de la celebración de “ El Redi” no solo él cómo pastor había orado por  Don Hernando  sino todos los otros líderes que asistieron ese día. El Pastor agrego:
-       “ Yo si recuerdo, es bonito eso!,  En la Biblia aparece un individuo orando por alguien, pero también hay oración corporativa, donde varios nos ponemos de acuerdo  y oramos por la persona, eso es bonito Por varios sentidos: uno demuestra que somos equipo, dos porque muestra que la oración no es solo para los grandes y poderosos, es para compartir porque todos somos hijos de Dios”.
Ese día regrese a la casa pensando en las palabras del Pastor y  cuestionándome: ¿Qué hacemos para estar cerca de Dios y Jesucristo? ¿Bastará rezar a Dios y a Jesucristo?. ¿Cómo será la vida de un Ateo sin Dios en su corazón?.
Me siguió contando Don Hernando que el 3 de Enero, su hermana Claudia lo acompaño a la cita de control con el especialista en el Hospital “Pablo Tobón Uribe”. Que cuando el médico vio el resultado del examen les explicó que efectivamente tenía un tumor. Aclaró en qué  consistía la operación, los riesgos de esa operación, que se trataba de retirarle una parte del estómago, la cabeza del páncreas, una parte del intestino delgado y otra parte del intestino grueso y le dio la orden para la cirugía. Él me dijo:
-  “ Yo no sabía para dónde coger, me sentía como un león enjaulado; pero volvió a mi memoria  lo que me había sucedido, lo que yo había sentido en “El Redi “y le comente a mi hermana Claudia que yo me sentí sano”. Ella me aconsejo que volviera hacer el antígeno cancerígeno del tubo digestivo, y efectivamente, a los pocos días me volví a hacer el antígeno.
Él recuerda que el 8 de Febrero del 2011 le entregaron el resultado del examen. Para su asombro el resultado había bajado 103 a 59 puntos que en su caso eran normales. Ya no sintió afán para reclamar las órdenes  para la operación.
Sigue contando que el 24 de febrero los dos hermanos volvieron al hospital a pedir las ordenes de la operación al Médico, quien no las soltó de su mano, pues se precipito a mostrarle el resultado del nuevo examen del antígeno que había sacado por su propia cuenta,  y le dijo que ya no estaba seguro de hacerse operar.
Que el Doctor comprendió, vio el resultado favorable, accedió y le mandó una resonancia  de contraste de abdomen, que con anterioridad les habían dicho que valía $ 1.150.000, que debía hacérsela bajo su propia responsabilidad y su dinero.
Agregó que el mismo día llamo a Escanografía Neurológica S.A, donde le dijeron que la cita se la daban para el mes de abril. El Médico acosaba y toda su familia esperaba. que Llamó a su hermana y decidieron ir personalmente por urgencias donde pensaron dársela para el 18 de marzo, sin embargo gracias a el Espíritu Santo que los guió acompañando, llamar a la coordinadora le hablaron y demostraron con los papeles y la historia clínica la urgencia. Que así lograron la cita para el 9 de marzo. Cuenta que el resultado normalmente dura cinco días, pero a ellos se los entregaron al día siguiente.

Yo recuerdo que en el relato en la casa de Coña Claudia antes de despedirme el día que la visité me dijo,
-       “ Me acuerdo que parqueamos la camioneta y mi hermano me dijo que fuera por los resultados, que  él me  esperaba. Yo reclame los resultados, los abrí  y efectivamente empecé a leer que no existía un tumor, entonces  salí feliz a decirle a mi hermano, el me pregunto ¿Qué Paso? y yo le conteste que no tenía ningún tumor” y el Dijo: ¡Gloria a Dios!
También dijo Doña Claudia que el resultado era  milagrosamente favorable, no se veía ningún tumor.  EL tumor había desaparecido.
Luego de esta parte de la historia me había despedido de la amable señora.

Continuando su relato Don Hernando Botero me dijo:
-  “La alegría fue completa, nos abrazamos y reíamos con una mezcla de llanto, fue algo indescriptible. Inmediatamente salimos para el Pablo Tobón, buscamos al Médico Hepatobiliar  hasta encontrarlo en ronda, allí le mostramos el resultado, al verlo el exclamó unas palabras que aún resuenan en mis oídos: “Aleluya, Gloria a Dios”, el dijo.
- “No hay cirugía  pero mantendremos el control permanente. Cada vez las citas serán más esporádicas.
En su relato Maribel Gallo, Pastora de Belén me contó que don Hernando un día  quiso pararse al frente y leer su testimonio de fe, para la iglesia fue muy impactante  porque Dios lo curo. Que la Pastora Sandra lo motivo a  contar y escribir su testimonio de fe en forma apermanente. Ella dijo:

- “Don Hernando empezó  a crecer, a trabajar con una célula, a trabajar con adultos, después fue líder de ese grupo y empezó, enamorado de Dios hablarle a  otras personas. Dios lo sano y  él pudo comunicar a otros y eso es lo que hace”.

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