UN ENAMORADO DE DIOS.
El
miércoles 17 de abril, aproximadamente a las cuatro y media de la tarde caminé rápidamente hacia la casa de Doña
Claudia que me esperaba. La casa está
ubicada a dos cuadras de “Suramericana”, la estación del metro. Al
llegar allí, el portero del edificio me hizo pasar, luego de identificarme con
mi nombre, y como estudiante de la Fundación Universitaria “LUIS AMIGÓ”.
Subí
por las escalas del bloque tres, hasta el apartamento 303 y me abrió la puerta
doña Claudia Botero Jaramillo, quien me recibió con un “hola” efusivo y un beso en la mejilla acompañado de una
hermosa sonrisa . Ella es una mujer de
estatura media y un poco robusta, tiene
una piel cuidada y suave, cabello oscuro corto a nivel de los hombros unos
ojos negros.
Doña
Claudia tiene una casa grande y muy organizada. Ella me invitó a pasar a la
sala, para que me sentara en uno de los muebles color beige. Había una silla mecedora
al lado de uno de los muebles, en el centro había una mesita que estaba adornada
con diferentes portarretratos de gran parte de su familia, y otras dos mesas
esquineras; una de ellas tenía encima una porcelana sencilla, otra tenía una porcelana de
tres mujeres con caras parecidas a los rostros de los ángeles. Me regaló dulce
de coco que es muy conocido en Buenaventura como dulce afrodisiaco, luego nos
sentamos frente a frente y ella empezó a recordar la experiencia que había
pasado con su hermano Hernando Botero.
Me
comentó
sobre el día que fue a visitar a su hermano Hernando a la ciudad de Pereira.
Cuenta Doña Claudia que él estaba supremamente mal, ella ese día se quedó
asombrada porque siempre lo había visto “fortachonsito y gordito”, es
decir, lo veía de buena salud Ella dijo:
- “Esta
vez encontré a mi hermano totalmente calvo, él estaba en los huesitos y tenía un color amarillo. - Yo disimule
bastante.
- “En
ese momento lo tenía a cargo mi hermana, pero mi hermana tiene ideas
vegetarianas y mucho de la nueva era e se
tipo de cosas. Mi Hermana le había quitado todas las frutas, todos los
azucares”.- Agregó.
Doña
Claudia dice que vio un alto nivel de desnutrición en su hermano. Ella recuerda
que precisamente en esos días su hermana Margarita,, se iba para Estados Unidos.
Dice Doña Claudia que decidió ir por Don Hernando y su hermana para
trasladarlos a Medellín, ella despidió
a Margarita a los dos días
de estar
en la ciudad de la Eterna Primavera e instaló a su hermano Hernando en su
hogar. Cuando su hermana se fue, ella le
dijo a don Hernando:
-
“Camine pues, hermanito”.- Se fueron para
el mercado, compraron pescado y todo lo que Margarita le había quitado y
no había podido comer. Ella me contó:
-
“Yo le hacia todos los días caldo de
pescado dos veces al día, en la mañana y en la noche. Mi hermano empezó a
recuperarse, empezamos a ir a la iglesia, al templo de Belén que está muy cerca.
Recuerdo que un día cuando llegamos todos los de la iglesia, tenían los ojos
puestos en mi hermano, todos pensaban: “Este tiene sida o un cáncer”, la
presencia de mi hermano era intimidante y asía expresar: ¡huy, no me le acerco
como mucho!.
Doña
Claudia recuerda ese día con exactitud ella estuvo con su hermano y otras
personas en el templo y decidieron orar en la reunión “Ride” por la
salud y por el tumor que padecía. Ella
contó:
- “Mi
hermano dijo que no sabe porque en esa reunión él tenía los ojos cerrados, pero
en un momento dado el sintió un calor que se le fue metiendo por la coronilla
de la cabeza, le recorrió todo su cuerpo y sus pelitos se empezaron a parar”.
Mientras
Doñas Claudia seguía hablándome, salieron
de uno de los cuartos Doña Idilia
Jaramillo, su Madre que se sentó en la silla mecedora y además. Daniel Botero, su hijo y su novia Karen Muñoz, quienes
tomaron asiento y se interesaron por lo
que decía la hermana de don Hernando.
Ella recuerda que en septiembre del 2009 cuando vivía con
Hernando, él estaba muy reacio para internarse a una clínica, él tenía miedo.
De hecho en Pereira no quiso, pero aquí en Medellín, Doña Claudia quería
ayudarlo y le dijo:
- “Bueno, hermano
usted hágame un favor, usted quiere que yo lo cuide, primero vamos a ir a una
clínica, vamos a dejar que esto lo tomen los médicos, los especialistas, vamos
a ver qué pasa, a ver si lo internan.
Siguió contando, que se metió con él a urgencias y de hecho lo vieron tan mal. Que él estaba
bajo de azucares, de proteínas y tenía desnutrición severa; mejor dicho todos
los niveles estaban por el piso, entonces el comenzó a contar su historia a los
médicos. A él lo habían operado del páncreas por algo que tenia ahí y sufrió
mucho; llego a estar al borde de la muerte en esa época”.
Durante
la noche del martes 17 de abril de 2013, aproximadamente a las nueve y cuarto
de la noche, don Hernando, asesor comercial de 58 años de edad y hermano de
Doña Claudia, en horas extra de trabajo vino
a ofrecer el servicio de Telefonía Claro a
un nuevo vecino que es amigo de Eliana, mi hermana. Después de haberle
ofrecido el servicio al del Apto 402, don Hernando entro a mi apartamento, se
sentó en el comedor de dos puestos y con una
mirada inquieta que paseaba de un lado a otro, lo que
reflejaba timidez, al igual que su voz
suave y pausada, empezó a contarme que había sido operado hace 18 años de un
quiste en el páncreas, pero siguió con la enfermedad de pancreatitis crónica y
con una dieta que le dio la nutricionista. Se estabilizo y siguió con su vida
diaria trabajando en el trapiche de panela, en la finca que le manejaba a doña
Claudia. Él me dijo:
-
“En el 2009 me volví a enfermar y perdí mucho peso, sufrí de tiercol,
laceraciones en la piel. Llegue a bajar hasta 45 kilos. Como vivía en una finca
me traslade a Pereira, donde Margarita que me cuido un tiempo, pero ninguno de
los tratamientos me servía, porque con lo que mostraba la ecografía, los
médicos no sabían que tenía”.
Se
acuerda y sigue contando que en septiembre del 2009 fue internado en la Clínica
CES de Medellín con la ayuda de su hermana Claudia, porque cuando se había
venido de Pereira a vivir con ella en
Medellín, había bajado cinco kilos más. Los especialistas y los médicos lo analizaron, en ese entonces, una médica le
ordenó hacer un tac y descubrió que Hernando seguía con pancreatitis crónica y
que su páncreas no producía las enzimas necesarias para nutrirse adecuadamente.
La desnutrición le estaba provocando más laceraciones.
Me
contó que decidió tomarse la pancreatina que le habían mandado y con eso se estableció porque subió a 57
kilos. A finales de septiembre asistía con su hermana Claudia al Templo de
Belén, porque ella es cristiana. El doctor los siguió tratando con citas de
control hasta el mes de diciembre del 2010. Se hizo los exámenes de control el 27 de diciembre y se los
entregaron. Een el antígeno del tubo digestivo apareció que tenía 103 puntos y
lo normal es 60 y comenzó a asustarse. El 30 de diciembre del mismo año asistió al hospital Pablo Tobón Uribe a la
cita de control con el especialista. El médico sospecho de algo le mando
nuevamente un tac para que se lo realizará lo más pronto posible. El pidió la cita y el 27 de enero del 2011 le entregaron
el resultado del tac donde salió que
tenía un tumor en su páncreas de 21 milímetros por 21 milímetros.
- Él
dijo “ yo empecé a temer a algo grabe”.
Cuenta
que su hermana Doña Claudia se acuerda
bien de la droga y vitaminas que le mandaron los médicos, y el especialista que
le diagnostico el tumor, que ella siguió alimentándolo muy bien, principalmente
con pescado, y que también le hacía curaciones en todo su cuerpo, incluyendo
sus genitales porque él estaba lleno de llagas, Después se empezó a ver su
recuperación con los medicamentos que le ayudaron a desaparecerlas.
Don
Hernando narra que el
30 de enero del 2011 hubo la reunión de “EL Redi” en el templo de belén, donde
asisten los pastores, los misioneros y los líderes y él me dijo:
- “Cuando estábamos en “El Ride” el pastor Isaic
nos daba instrucciones y nos dijo que le pidiéramos a Dios que nos
llenara con su gran Amor, yo comencé a orar
y a pedirle a nuestro señor Jesucristo que me llenará con su amor. Después
el pastor Isaic nos dijo que los que no habíamos recibido el bautizo del
espíritu santo, no teníamos el don de lenguas, que pasáramos al frente, la
mayoría de los hermanos que estábamos ahí, pasamos al frente y yo continúe
orando al señor Jesucristo para que me
llenara con su gran amor, me sanara
el tumor que tenía en el
páncreas, me bautizara con el nombre del espíritu santo. A los pocos minutos de
estar orando yo comencé a sentir que las puntas de mis cabellos se movían muy rápidamente, solo las puntas, yo
asombrado empecé a sentir y a pensar en
lo que estaba sucediendo. Luego sentí una paz interior muy grande y por ultimo
sentí un viento sobre mi rostro muy suave, muy tenue. La sensación duro aproximadamente tres minutos y luego termino. Yo sentí que el señor Jesús,
el invisible me había sanado. Después todos regresamos a los lugares donde estábamos
ubicados antes. Cuando se terminó la reunión le comento a su hermana Claudia lo
que había pasado y ella se alegró mucho, pero que siguió meditando sobre lo
sucedido.
Luego
agrego :
- “Yo me sentía francamente sano pero sabía que
el último examen estaba en mi contra y no sabía qué hacer”.
Antes
de la visita de Don Hernando a mi apartamento, conocí a Sandra Oquendo, es una
mujer alta, rostro redondo, ojos cafés, con tiene personalidad arrolladora;
además es una pastora del Templo de Belén, que está ubicado en la carrera 72
–número 28-75,a cuatro cuadras abajo del parque de Belén.
El
domingo 14 de abril de 2013, a medio día, ella me comentó y se acuerda mucho
que cuando don Hernando iba al Templo en
semana y los domingos, ella lo observaba,, su semblante era triste, demacrado,
pero cuenta que él siempre asistía a las reuniones, con mucha fe y devoción.
Conocí
también al Pastor Isaic que es un hombre alto, elegante, con voz imponente y
mirada fija, que a la hora de dar la misa relaciona la Biblia
con las exigencias y malas actuaciones de las personas.
El
domingo que lo conocí el Pastor terminó su celebración con los hijos del Todo
Poderoso, Dios nuestro señor; ese mismo domingo me permitió hablar sobre el
asesor Comercial de Claro, que faltó al templo para estar cerca de
Jesucristo por inconvenientes laborales.
Me dijo: “Don Hernando llego desahuciado, no solo tenía problemas de salud, sino también otro tipo de problemas”. Recuerda
desde que Don Hernando llego por primera vez con su hermana. Que el día de la
celebración de “ El Redi” no solo él cómo pastor había orado por Don Hernando
sino todos los otros líderes que asistieron ese día. El Pastor agrego:
- “
Yo si recuerdo, es bonito eso!, En la Biblia
aparece un individuo orando por alguien, pero también hay oración corporativa,
donde varios nos ponemos de acuerdo y
oramos por la persona, eso es bonito Por varios sentidos: uno demuestra que
somos equipo, dos porque muestra que la oración no es solo para los grandes y poderosos,
es para compartir porque todos somos hijos de Dios”.
Ese día regrese a la casa pensando en las palabras del
Pastor y cuestionándome: ¿Qué hacemos
para estar cerca de Dios y Jesucristo? ¿Bastará rezar a Dios y a Jesucristo?. ¿Cómo
será la vida de un Ateo sin Dios en su corazón?.
Me
siguió contando Don Hernando que el 3 de Enero, su hermana Claudia lo acompaño
a la cita de control con el especialista en el Hospital “Pablo Tobón Uribe”. Que
cuando el médico vio el resultado del examen les explicó que efectivamente tenía
un tumor. Aclaró en qué consistía la
operación, los riesgos de esa operación, que se trataba de retirarle una parte
del estómago, la cabeza del páncreas, una parte del intestino delgado y otra
parte del intestino grueso y le dio la orden para la cirugía. Él me dijo:
-
“ Yo no sabía para dónde coger, me
sentía como un león enjaulado; pero volvió a mi memoria lo que me había sucedido, lo que yo había
sentido en “El Redi “y le comente a mi hermana Claudia que yo me sentí sano”.
Ella me aconsejo que volviera hacer el antígeno cancerígeno del tubo digestivo,
y efectivamente, a los pocos días me volví a hacer el antígeno.
Él
recuerda que el 8 de Febrero del 2011 le entregaron el resultado del examen. Para
su asombro el resultado había bajado 103 a 59 puntos que en su caso eran
normales. Ya no sintió afán para reclamar las órdenes para la operación.
Sigue
contando que el 24 de febrero los dos hermanos volvieron al hospital a pedir
las ordenes de la operación al Médico, quien no las soltó de su mano, pues se
precipito a mostrarle el resultado del nuevo examen del antígeno que había
sacado por su propia cuenta, y le dijo
que ya no estaba seguro de hacerse operar.
Que
el Doctor comprendió, vio el resultado favorable, accedió y le mandó una
resonancia de contraste de abdomen, que
con anterioridad les habían dicho que valía $ 1.150.000, que debía hacérsela
bajo su propia responsabilidad y su dinero.
Agregó
que el mismo día llamo a Escanografía Neurológica S.A, donde le dijeron que la
cita se la daban para el mes de abril. El Médico acosaba y toda su familia
esperaba. que Llamó a su hermana y decidieron ir personalmente por urgencias donde
pensaron dársela para el 18 de marzo, sin embargo gracias a el Espíritu Santo que
los guió acompañando, llamar a la coordinadora le hablaron y demostraron con
los papeles y la historia clínica la urgencia. Que así lograron la cita para el
9 de marzo. Cuenta que el resultado normalmente dura cinco días, pero a ellos
se los entregaron al día siguiente.
Yo
recuerdo que en el relato en la casa de Coña Claudia antes de despedirme el día
que la visité me dijo,
- “
Me acuerdo que parqueamos la camioneta y mi hermano me dijo que fuera por los
resultados, que él me esperaba. Yo reclame los resultados, los abrí y efectivamente empecé a leer que no existía
un tumor, entonces salí feliz a decirle
a mi hermano, el me pregunto ¿Qué Paso? y yo le conteste que no tenía ningún
tumor” y el Dijo: ¡Gloria a Dios!
También
dijo Doña Claudia que el resultado era milagrosamente
favorable, no se veía ningún tumor. EL
tumor había desaparecido.
Luego
de esta parte de la historia me había despedido de la amable señora.
Continuando
su relato Don Hernando Botero me dijo:
-
“La alegría fue completa, nos abrazamos
y reíamos con una mezcla de llanto, fue algo indescriptible. Inmediatamente
salimos para el Pablo Tobón, buscamos al Médico Hepatobiliar hasta encontrarlo en ronda, allí le mostramos
el resultado, al verlo el exclamó unas palabras que aún resuenan en mis oídos:
“Aleluya, Gloria a Dios”, el dijo.
-
“No hay cirugía pero mantendremos el
control permanente. Cada vez las citas serán más esporádicas.
En
su relato Maribel Gallo, Pastora de Belén me contó que don Hernando un día quiso pararse al frente y leer su testimonio
de fe, para la iglesia fue muy impactante
porque Dios lo curo. Que la Pastora Sandra lo motivo a contar y escribir su testimonio de fe en
forma apermanente. Ella dijo:
-
“Don Hernando empezó a crecer, a trabajar
con una célula, a trabajar con adultos, después fue líder de ese grupo y empezó,
enamorado de Dios hablarle a otras
personas. Dios lo sano y él pudo
comunicar a otros y eso es lo que hace”.
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